Textos y Fotos: Juanjo Segura, Paco Segarra y Cesar Pastor
Seguro que muchos de nosotros hemos visto “pescar“ a pequeños pájaros insectívoros. Es una costumbre muy singular de algunas especies que nos muestra un dominio del vuelo extraordinario mientras capturan pequeños insectos en la superficie del agua.
Gaviotas, charranes y otras aves de gran porte hacen gala de este dominio en vuelo en sus capturas acuáticas, pero la delicadeza de la Lavandera blanca (Motacilla alba) y cascadeña (Motacilla cinerea) nos podrían mostrar a estas pequeñas aves como auténticas hadas, con toda su belleza. Con esa belleza invisible que nuestros ojos no pueden captar. Hemos bailado con ellas y con el petirrojo en Alta Velocidad.
“Las fotos de este artículo están realizadas en el campo, con animales en libertad, con un escenario al que proporcionamos sombra y con los fotógrafos y las cámaras dentro de un escondite.”

La preparación:
El reto era hacer fotografía de alta velocidad, componiendo con el reflejo del ave en el agua. Para ello el primer paso fue construir un estanque o bebedero lo suficientemente grande como para poder captar acciones en vuelo al completo y que en el encuadre se pudiera incluir el reflejo.
Para este fin construimos una caja de madera de 200cm x 300cm, y con un alto de 15cm. La levantamos del suelo 60cm con pilares de bloques de cemento (hay que asegurarse que la caja quede a nivel). La idea es que la cámara quede en su momento casi a ras del agua. Forramos la caja de madera primero con fibra de vidrio y luego con una goma negra para estanques y lo llenamos de agua.
A su vez, construimos un escondite (180cm x 180cm x 170cm) con rieles de estantería, tela de camuflaje, un techo de madera y con un cristal espejo o espía (160cm x 50cm) que nos proporciona una visual muy abierta del escenario y por tanto mayor control visual de todo lo que ocurre sin obstáculos.

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