Adiós, grullas, adiós (II) por Francisco Martínez

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El pequeño pero coqueto y acogedor cineclub de Tornos fue testigo del ciclo de charlas que, presentadas por Uge Fuertes, jalonaron las distintas etapas de esta quedada protagonizada por socios y simpatizantes de AEFONA, por lo que no permanecimos ociosos ni un solo minuto del día durante nuestra estancia en Gallocanta.

A modo de bienvenida, el bombero forestal y buen conocer del terreno Agustín Catalán, perteneciente a la brigada de Daroca, llevó a cabo una introducción para hablarnos de las características de la laguna de Gallocanta y de cuanto este humedal representa no sólo para las grullas, sino también para otras especies faunísticas que se aprovechan de dicha reserva natural.

Catalán hizo hincapié en subrayar que Gallocanta es igualmente interesante en otras épocas del año; como por ejemplo la primavera, en la que pueden distinguirse una gran variedad de especies vegetales adornando los campos que se extienden en torno a la laguna.

De su pormenorizada exposición resumo que Gallocanta es la mayor laguna salada de Europa, la cual  posee una extensión que abarca siete kilómetros de largo por dos y medio de ancho, con una profundidad máxima de dos metros. Y está situada a una altitud de 1.000 metros sobre el nivel del mar, de lo que se deriva su frío y seco clima en invierno.

Pedro Javier Pascual conversó generosamente acerca de la fotografía de aproximación y de su continua búsqueda en cuanto a la localización de formas más expresivas y experimentales, lo que le lleva a realizar elaborados trabajos que tienen como resultado final unas imágenes que pueden calificarse de pictóricas, además de muy bellas.

Sirviéndose de una atractiva y amena charla, Pedro Javier fue desgranando su trabajo actual mediante la exposición de parte de su obra fotográfica, en la que quedaba patente su personal estilo y su interés por descubrir ese universo en miniatura presente en la naturaleza para, una vez explorado, transformarlo en imágenes artísticas llenas de color y de vida.

«La búsqueda de caminos más expresivos y experimentales me ha llevado a una fotografía más pictórica y creativa buscando conceptos que se adapten a mi forma de entender la fotografía. No busco una fotografía documental estoy más interesado en la imagen como forma de expresión», subrayó en el transcurso del acto.

Javier Camacho volvió a sorprender y cautivar al auditorio con una exposición de fotografías de montaña que revelaban, sin lugar a duda, toda la grandeza y majestuosidad que posee esa naturaleza salvaje -y por demás agreste y peligrosa- que se eleva por encima de los siete mil metros de altitud y que él acostumbra a hollar en cada una de las expediciones que acomete.

El título que daba pie a su charla: «WHAT MEANS FREEDOM» (Qué significa Libertad), se hacía comprensible conforme se sucedían los asombrosos paisajes de alta montaña en los que Javier se desenvuelve e iba proyectando a lo largo de su exposición. Imágenes que por sí solas hablaban de lugares apartados y bravíos en los que la soledad del personaje lo es todo y de nadie depende sino de sí mismo.

Todo cuanto Javier piensa y experimenta cuando se halla ante esa inconmensurable naturaleza, en la que el hombre es un ser tan frágil -David frente a Goliat- que ante la más mínima muestra de hostilidad puede acabar vencido, fue expresado magistralmente con el audiovisual que cerró su presentación y que a nadie dejó indiferente.

Javier regresará en breve al Himalaya -donde volverá a gozar de la «Libertad» que siempre persigue- para ascender hasta la cumbre del Lhotse (8.516 metros), cuya expedición anterior quedó frustrada en abril de 2015 a consecuencia de una avalancha que arrasó parte del campo base del Everest -donde él se encontraba- provocada por el fatal terremoto que en esa fecha se produjo en Nepal. Desde ahora, le deseamos mucha suerte.

Uge Fuertes cerró el ciclo de charlas que él mismo presentó a su inicio para hablar de lo que, a su modo de ver, entiende por fotografía creativa; para lo cual se basa en que hay que «desafiar lo convencional y lo obvio, las creencias que tenemos instauradas» y plantearnos otra realidad desechando lo que parece evidente.

Aunque intenta trabajar sobre lo que tiene anotado de antemano, Uge cree estar convencido de que la improvisación es lo más importante cuando el fotógrafo pretende ser creativo; por lo que intenta -dijo- adaptarse en cada momento a la situación a la que deba enfrentarse sin ceñirse a patrones ya establecidos; para lo que se precisa disponer de «capacidad y facilidad para inventar o crear». Porque no es lo mismo mirar que ver.

Y sobre las diversas fases de la creatividad y algunos conceptos básicos para lograr imágenes distintas de la simple realidad transcurrió la amena charla que Uge deparó a la audiencia; siempre atenta a sus explicaciones y agradecida por el trabajo por él realizado en estas jornadas fotográficas.

 

 

 

 

 

 

 

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