Ascención al Lhotse, la cascada de hielo (6)

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Nuestro compañero Javier Camacho alcanzó sin mayores dificultades el campo base del Everest -aunque algo cansado debido a la rápida y fatigosa marcha de aproximación-, en cuya cota (5.434 metros) permanecerá unos días sin forzar la máquina para recuperar la forma y esperar a que desaparezca la pequeña dolencia que ha empezado a notar en el pecho y garganta.

Mientras tanto, dedica el tiempo en ejercer su otra gran pasión: la fotografía. Y con este fin, a diario recorre los alrededores del campo base y toma imágenes del magnífico entorno en el que se encuentra; las mismas con las que después nos sorprenderá -como ya es costumbre- por su originalidad y gran belleza.

Durante este periodo de descanso, su organismo irá adaptándose gradualmente a la altitud para poder someterlo después -como una máquina bien engrasada- al rendimiento físico extremo que supone una ascensión de estas características.

El primer obstáculo que tendrá que salvar, tantas veces como suba a equipar el primer campo de altura y desandar después el camino para regresar al campo base, será la Cascada de Hielo del glaciar Khumbu. Un laberinto de enormes bloques de hielo separados por profundas grietas que hay que cruzar caminando a lo largo de las escaleras metálicas -y la ayuda de cuerdas fijas- que los sherpas instalan horizontalmente para facilitar el paso de los escaladores. Otras veces, el sentido de la escala será vertical para remontar una alta pared de hielo que se interpone en la ruta que discurre entre estos enormes bloques.

El riesgo en esta parte inicial de la ascensión -tanto al Everest como al Lhotse ya que ambas comparten idéntico itinerario hasta alcanzar los 8.000 metros- es supremo y toda precaución resulta insuficiente por el peligro añadido de las avalanchas, movimientos de las masas de hielo y caída de séracs que pueden sobrevenir en cualquier instante. Precisamente hace ahora un año, en esta zona perecieron dieciséis sherpas a quienes sorprendió un desprendimiento que los dejó sepultados.

A estos sherpas -que cada temporada de primavera mantienen asegurado el camino con escaleras y cuerdas fijas para que los escaladores puedan cruzar las grietas asumiendo un riesgo razonable- se les denomina “Doctores de la Cascada de Hielo” (conocidos en Nepal como Ice doctors) a sueldo del gobierno nepalí, que luego se encargará de repercutirlo en los expedicionarios al extenderles el correspondiente permiso de escalada.

Este año, y para evitar los riesgos de otra avalancha mortal, se ha establecido una nueva ruta a través de la Cascada de Hielo que discurre más a la derecha que la anterior en la ascensión normal hacia la cumbre del Everest o del Lhotse. El campo de altura 1 queda situado justo encima de la Cascada de Hielo, en una zona que se conoce como el Valle del Silencio, del que hablaré cuando Javier alcance este punto en su ascensión.

6a. Cascada de Hielo

En esta imagen se señala la nueva ruta que atraviesa la Cascada de Hielo, que discurre más a la derecha que la anterior, hasta llegar al campo de altura 1. En ella podemos observar también los tres montes que se alzan en esta zona: el Everest a la izquierda, Lhotse en el centro y Nuptse a la derecha.

Francisco Martínez Romón

Nota:
El terremoto que tuvo lugar en Nepal y que afectó al campo base del Everest, donde se hallaba Javier Camacho, se adelantó en la cronología que se seguía sobre la expedición al Lhotse de nuestro amigo y compañero de AEFONA. No obstante, se ha decidido publicar esta entrega -ya entonces escrita- y acabar con la que corresponde al seísmo en el que se vieron implicados todos los montañeros allí presentes.

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