EL XXIV CONGRESO BAJÓ EL TELÓN (I), por Francisco Martínez

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A mi regreso de Antequera, tras asistir al XXIV congreso de AEFONA, hago un rápido y obligado balance del que extraigo una positiva imagen de cuanto allí aconteció durante las dos jornadas y media que duró la cita anual de nuestra Asociación, y que pese a su intensidad -desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la tarde- la opinión generalizada in situ se inclinaba por estimar que se hacía corto por ameno; criterio que viene a significar un evidente elogio para la organización encargada del evento.

No obstante, horas antes de la inauguración se había producido un fenómeno meteorológico que tenía toda la apariencia de querer aguarnos -y nunca mejor dicho- nuestro trabajo reciente; como si la naturaleza tuviera algo que reprochar a los fotógrafos que tanto la miman a través de sus imágenes.

Pero a pesar de las inundaciones por lluvia acaecidas en la provincia de Málaga, el sol salió con fuerza por Antequera para iluminar nuestra fiesta de la fotografía y hacer de ella una cita para recordar durante los próximos meses.

Y como me consta que muchos socios y otros colegas simpatizantes no tuvieron ocasión de estar presentes en el congreso -muy a su pesar-, principio a redactar una amplia reseña de cómo transcurrieron los hechos para que después nadie albergue dudas o se haga preguntas.

Vista desde el Torcal de Antequera - con Jon Andoni J.
Vista desde el Torcal de Antequera – con Jon Andoni J.

El congreso se inició con el obligado trámite de la asamblea de socios, en la que se informó de las cuentas -ingresos y gastos- así como de los miembros que compondrán la Junta Directiva, presidida por Pablo Bou, y las distintas comisiones de trabajo a lo largo del próximo ejercicio. Por unanimidad, todo quedó aprobado sin que surgiera una sola discrepancia.

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Acto seguido fue el turno de bienvenida de las autoridades, en el que estuvieron presentes el alcalde de Antequera, Manuel Barón, acompañado por Gerónimo Villena, en calidad de representante de la Confederación Española de Fotografía (CEF), y Alfredo Sotelo, presidente de la Agrupación Fotográfica Antequerana (AFA); quienes agradecieron a nuestro presidente el hecho de haber sido elegida esta ciudad malagueña para el desarrollo de tan destacado encuentro.

_mg_5531La protocolaria e ineludible ceremonia anterior dio paso, sin más preámbulos, a la apertura de las distintas ponencias anunciadas en el programa; cuya primera intervención correspondió a Andrés Miguel Domínguez, quien habló de la «Técnica y estética en fotografía de naturaleza».

andres-0aEste fotógrafo -nacido en Madrid y residente en la localidad gaditana de Ubrique- alterna su trabajo de docente con la fotografía de naturaleza, a la que dedica -según él- todo el tiempo posible del que dispone.

Su exposición, acompañada de bellas imágenes, estuvo centrada en los aspectos que considera esenciales para la consecución de sus proyectos fotográficos; como son -de antemano- la elección y localización de la especie a fotografiar y el hábitat en el que se desenvuelve, así como su comportamiento y demás querencias del sujeto.

Y siempre derrochando paciencia, al tiempo que se disfruta del momento… porque -hizo hincapié- «la naturaleza no es matemática» y las cosas no siempre salen como se desea.

 

El fotógrafo Jon Andoni Juárez tomó a continuación la palabra para presentar    -con relevante simpatía y excelentes imágenes- su ponencia «Buscando el Norte», trasladando al público asistente hasta remotos lugares de nuestro planeta en los que el frio extremo viene siempre asociado con la naturaleza más agreste e indómita. Aunque única por bravía, a la vez que espectacular.

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Residente en Berlín, el gerundense Joan Andoni habló también de su experiencia acerca de los zorros que frecuentan los espacios comunes de los ciudadanos y sus curiosas reacciones ante las personas. Un particular y original estudio etológico que intentaba demostrar que el proceder y sentimientos íntimos de esta especie animal se asemeja -en la mayoría de ocasiones- a los del ser humano.

Con un aforo prácticamente al completo -más de ciento cincuenta personas-, un programa repleto de atractivas ponencias dirigidas por expertos y reconocidos fotógrafos de naturaleza y mediado el nivel de lo ya visto, las expectativas fueron a más al tiempo que en la sala resonaban insistentes los aplausos tras cada intervención.

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Marina Cano -fotógrafa de reconocido prestigio internacional- siguió el orden establecido para dirigir la ponencia «Inspiración y Naturaleza», en la que hizo un repaso a su carrera profesional partiendo de su juventud hasta el momento actual.

Y derrochando pasión en su exposición habló de los graves problemas que aquejan a los elefantes y rinocerontes -debido al furtivismo- en la mayoría de parques nacionales africanos, lo que llevará en pocas décadas a la desaparición de estas especies.

Argumentando la falta de rigor y medios empleados en algunos países africanos, Marina comentó que en Botswana, por el contrario, cuando las patrullas detienen a un furtivo lo matan sin contemplaciones sobre el terreno. Naturalmente, no era su intención que esto se interpretase como la mejor solución.

Nacida en Cantabria, inició su afición por la fotografía de fauna en el parque de Cabárceno, donde tuvo ocasión de practicar hasta lograr llamativas instantáneas antes de adentrarse en las grandes sabanas africanas; en las que actualmente obtiene las imágenes que le valen el más amplio reconocimiento internacional.

Marina Cano ha editado dos libros: Cabárceno, en el que muestra las fotografías realizadas en dicho parque de naturaleza cántabro, y Drama & Intimidad, en el que refleja su amor por la fauna salvaje. Y ya hay un tercero camino de las librerías titulado Inspiración y Naturaleza.

Inmediatamente después tomó el relevo Salvador Colvée para ponernos al día sobre cómo «Fotografiar anfibios y reptiles en su ambiente natural», especialidad que -según demostró- sabe manejar con innegable maestría.

Este fotógrafo alicantino, biólogo de profesión, habló acerca de sus conocimientos al respecto de la fotografía de carácter taxonómico, además de la preparación técnica requerida y del equipo necesario para este tipo de cometido.colvee-0a

A lo largo de su ponencia, Colvée expuso su forma de actuar frente a distintas especies de reptiles; algunos de ellos inofensivos aunque malcarados y otros -como la anaconda- con los que el fotógrafo se juega algo más que la pérdida de su equipo si llegara a cometer un error durante el ejercicio de su función.

Respecto a la relación que el hombre mantiene con la naturaleza, Colvée insistió en fomentar la conservación de los ofidios ante el evidente peligro que corren, unas veces por accidente y en otras ocasiones por el natural rechazo que provocan al ser humano cuando son descubiertos.

También disertó sobre anfibios y de la obtención de fotografía subacuática, donde mostró, entre otras, la instantánea de un ejemplar de cocodrilo -de considerable tamaño- en cuya realización aseguró no había corrido peligro alguno. La audiencia no pareció participar de dicho análisis al observar al susodicho animal.

 

 

Tras esta interesante y amena charla -no menos que las anteriores, me apresuro a añadir- el programa indicaba un breve descanso que los presentes aprovecharon para comentar entre ellos, saludar al ponente y, cómo no, acercarse a la tienda de AEFONA y otros stands de nuestros colaboradores presentes en el congreso para curiosear y también adquirir, de paso, aquello que fuera de su interés.

nicolas-0aCon una detallada ponencia acerca de la   «Aplicación de alta velocidad en la naturaleza» se estreno a continuación el naturalista español de origen sueco  Nicolas Reusens; fotógrafo de curtida experiencia tras los incontables talleres que lleva impartidos sobre dicha materia en el hábitat costarricense, fértil por sus especiales características en cuanto a  diversidad de flora y fauna.

Reusens informó pormenorizadamente acerca de las nociones indispensables  que debe reunir el fotógrafo cuando busca congelar al sujeto durante un rápido movimiento; además de hacer referencia, al mismo tiempo, a toda una compleja e imprescindible parafernalia compuesta de flashes, barreras infrarrojas, triggers, etc.

El resultado de su trabajo quedó reflejado en las instantáneas que Reusens fue mostrando a lo largo de tan atractiva exposición.

Y desde México llegó Sergio Pedrera, presidente de la Comunidad Mexicana de Fotógrafos de Naturaleza -con la que AEFONA se halla hermanada- para hablarnos de los proyectos y objetivos que persigue dicha asociación fotográfica; entre los que figura, como destacado, el de impulsar la fotografía de naturaleza en favor de la conservación de los recursos naturales de este país norteamericano utilizando los medios de comunicación. Porque «sólo del conocimiento, nace el deseo de cuidar», subrayó Sergio Pedrera durante la presentación.

Pero el preámbulo a su intervención fue manifestar, con sinceridad, que desde su salida de México para asistir al congreso había visitado antes otros países europeos. Y fue al pisar suelo español cuando, verdaderamente, se sintió como si hubiera llegado a su casa y estuviera rodeado de sus propios amigos.sergio-0a

Sus generosas palabras fueron al punto correspondidas con un cálido y prolongado aplauso por parte de los asistentes, que así agradecían tan franca y espontánea muestra de afecto.

Apoyado en la ponencia «Historia y trabajo de la Comunidad Mexicana de Fotografía de Naturaleza», Sergio Pedrera fue desgranando una serie de proyectos  que tienen todos, como denominador común, la defensa y protección de la fauna, la flora y los ecosistemas en que se desarrollan.

«Pero ninguna medida será suficiente si no se acompaña de una nueva cultura ecológica», aseveró Sergio Pedrera. Y para ello, la Comunidad Mexicana de Fotógrafos de Naturaleza se propone -entre otras actividades- generar una cultura de conservación de la naturaleza a través del despliegue de imágenes de gran impacto en los diversos medios de comunicación.

El broche que puso fin a la intervención de Sergio Pedrera fue la proyección de un audiovisual en el que pudieron verse algunas de las magníficas fotografías que ilustran el libro recientemente editado por la Comunidad Mexicana de Fotógrafos de Naturaleza titulado Lo mejor del 2016.

Y hasta aquí cuanto dieron de sí las once horas programadas en la primera jornada del XXIV congreso de AEFONA, cuyas siguientes sesiones iré reseñando sucesivamente.

Por Francisco Martínez

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