Iditarod. La carrera más dura de la Tierra

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Cuando el crudo invierno ártico sigue aún presente y sus vientos gélidos azotan las llanuras heladas de Alaska, viene a celebrarse, cada mes de marzo, la competición deportiva más dura y peligrosa del mundo: la Iditarod Trail Sled Dog Race (carrera de perros con trineo por la senda de Iditarod), que discurre entre Anchorage y Nome (algo más de mil millas), atravesando los más espectaculares e inhóspitos parajes naturales de este estado norteamericano.

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Los mushers (conductores de trineo) buscan en esta carrera, año tras año, su propia superación y arriesgan sus vidas dejándolas en manos de sus fieles amigos —los perros de raza husky– al atreverse a cruzar territorios totalmente despoblados y desapacibles en un tiempo estimado de entre diez y diecisiete días —con un descanso obligado de 24 horas y otros dos de ocho horas—, hasta que logran alcanzar la meta.

Las normas de la competición exigen que cada equipo esté formado por un mínimo de 12 perros (siendo 16 el máximo) en el momento de la salida. Y al traspasar la línea de llegada, cada trineo tendrá que ir arrastrado por, al menos, seis de estos canes, todo lo cual da muestra del rigor de la prueba y la dureza de su largo recorrido.

A su vez, la organización de la prueba se preocupa especialmente del cuidado de los perros y su alimentación, poniendo particular atención en que no se les maltrate en modo alguno, dadas las durísimas condiciones que soporta la carrera que transcurre, en su mayor parte, en medio de la oscuridad del invierno boreal con temperaturas que suelen alcanzar, en muchas ocasiones, más de treinta grados bajo cero.

Desde 1973 la Iditarod Trail Sled Dog Race se celebra oficialmente cada año en memoria de la gesta que tuvo lugar en 1925, cuando una epidemia de difteria afectó a la ciudad de Nome amenazando a toda la población infantil, por lo que fue preciso trasladar las vacunas por tierra desde Anchorage ya que los dos únicos aviones de los que entonces se disponía no podían volar con un mínimo de seguridad debido a la crudeza del invierno.

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En aquella ocasión, más de cien perros y veinte mushers se fueron relevando en una carrera agotadora durante cinco días hasta que el último de los trineos —tirado por trece perros— llegó a Nome con tan providencial cargamento. Inmediatamente después se procedió a vacunar a todos los niños y la epidemia pudo contenerse.

Los participantes en esta prueba, hombres y mujeres, son personas que sienten correr por su sangre el deseo de la aventura y poseen, por supuesto, grandes aptitudes físicas y psíquicas, tan necesarias a la hora de afrontar los riesgos con los que —bajo las más duras condiciones meteorológicas— habrán de bregar hasta alcanzar la meta.

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Y fue precisamente durante la filmación de esta arriesgada competición —para uno de sus capítulos de El hombre y la Tierra— cuando el Dr. Félix Rodríguez de la Fuente, llevado de su innegable espíritu intrépido y tenaz, halló la muerte en 1980 al estrellarse la avioneta en la que se desplazaba junto con otras dos personas de su equipo de rodaje, además del piloto.

Parte del equipo de TVE en Alaska durante la filmación de la Iditarod Trail Sled Dog Race (Foto: TVE)
Parte del equipo de TVE en Alaska, durante la filmación de la Iditarod Trail Sled Dog Race (Foto: TVE)

Las bajas temperaturas que en aquellos momentos se registraban en la zona –de las que ya he hablado— fueron la causa de que el aparato, que volaba a escasa altura, se precipitara contra el terreno helado del bello paisaje de Alaska, llevándose de entre nosotros a nuestro reconocido y querido naturalista.

 

Texto: Francisco Martínez Romón
fmromon@gmail.com

Fotos: Iditarod Trail Sled Dog Race Committee

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