EL XXIV CONGRESO BAJÓ EL TELÓN (II), por Francisco Martínez

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El salón de actos del hotel Antequera, donde tuvo lugar la cita, volvió a presentar un aforo prácticamente al completo -y hablamos de más de centenar y medio de personas- en esta segunda jornada del XXIV congreso anual de AEFONA, cuya programación seguía anunciando la intervención de versados ponentes en cuanto a fotografía de naturaleza se refiere.

 

eduardo-0bEl primero en tomar la palabra fue el navarro Eduardo Blanco, quien inició su ponencia «Fotografiar con mal tiempo. Un buen momento» analizando las diversas condiciones atmosféricas y los fenómenos físicos que se producen en la naturaleza, y de cómo el fotógrafo puede sacarle partido a cada una de estas situaciones.

Asimismo, habló sobre meteorología e hizo referencia a la diversidad de climas que afectan a las distintas regiones del planeta, aportando consejos prácticos acerca de una mejor gestión en la práctica de la fotografía de paisaje.

A lo largo de su exposición, Eduardo Blanco se refirió además a su experiencia como fotógrafo -extraída de los múltiples entornos que ha visitado en desiguales circunstancias atmosféricas- para evidenciar gráficamente que cualquier momento es idóneo para obtener una imagen sorprendente si se sabe aprovechar lo que entendemos por  mal tiempo.

El guión de la ponencia era una sinopsis de su libro titulado, igualmente, Fotografiar con mal tiempo. Un buen momento, que Eduardo Blanco presentó en el congreso y que contiene una considerable colección de fotografías realizadas a lo largo de sus innumerables viajes al desierto del Sahara, la selva del Amazonas, el macizo de los Alpes o el círculo polar ártico; además de contar con un amplio asesoramiento sobre la materia.

 

sergio-0bA continuación fue el turno del joven fotógrafo burgalés Sergio Marijuan, quien habló acerca de «Fotografiar lo invisible» subrayando, desde el principio, que en sus fotografías busca «transmitir la naturaleza bella y salvaje, esa naturaleza que nos despierta un sentimiento, una emoción…». Una belleza que utiliza «tratando de hacer despertar y aflorar lo que es invisible a nuestros ojos», puntualizó.

Dicho esto, Sergio Marijuan fue mostrando a través de delicadas imágenes esa sensibilidad anteriormente expresada, en las que funde pasión y trabajo -siguiendo pautas planificadas detalladamente- hasta lograr la fotografía buscada. En su mayoría con luces y contrastes cromáticos suaves y atmósferas oníricas, como sello personal.

 

 

 

 

 

Una breve pausa para el descanso entre ponencias abre paso a la reflexión sobre lo visto hasta el momento en el actual congreso y que lleva a pensar, forzosamente, en el alto nivel que exhibe nuestra fotografía en cualquier ámbito en el que se represente.

Prueba de lo anterior son los premios obtenidos, tanto dentro como fuera de España, por nuestros fotógrafos -algunos en edad aún muy joven- como puede comprobarse si se repasa la lista de galardones concedidos por los más prestigiosos certámenes de fotografía nacionales e internacionales.

 

inaki1El tiempo pasó volando… el descanso tocó a su fin y llegó      -con amplio derroche de simpatía y magnífico sentido del humor- el navarro Iñaki Larrea para hablar de su ponencia «Explorando las alturas»; de la que se valió para conducir a los asistentes -en un viaje virtual- hasta las elevadas cumbres que él antes había hollado para obtener las imágenes que fue mostrando en su distendida y atrayente charla.  

Bellas fotografías de elevadas cimas emergiendo sobre amplios y majestuosos  paisajes, por los que Iñaki Larrea dijo sentir verdadera fascinación… «Nunca dejes de perseguir tus sueños y la madre naturaleza te mostrará su mejor cara», manifestó entusiasmado.

Su estado actual de felicidad, haciendo lo que más le gusta, se lo debe al azar    -según confesó-, ya que un buen día, al encontrarse sin trabajo, decidió emprender el camino que ahora le lleva por estos dichosos y afortunados derroteros. Y es que, como dice el refrán: no hay mal que por bien no venga…

 

Tras la anterior intervención fue presentado el premio FOTÓGRAFO CONSERVACIONISTA DEL AÑO José Antonio Valverde, que AEFONA otorgó en la presente edición a Óscar Domínguez por su proyecto relacionado con el sisón (Tetras tetrax) y su delicada situación por la que esta ave atraviesa en Cataluña; trabajo en el que invirtió muchísimas horas y que fue publicado -entre otras- por la prestigiosa revista británica BBC Wildlife Magazine.

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Finalistas en el mismo concurso quedaron: José Manuel Cortizo, por el proyecto «La protección de Jaizkibel-Ulia como patrimonio europeo de geología y biodiversidad marina y terrestre», y Xavier Mas, por el referido a «La degradación del fondo marino de Ibiza».

Alfonso Lario, Óscar Domínguez, Pablo Bou, Pablo Sánchez y José Manuel Cortizo (de izda. a dcha.) tras la entrega de los premios FCA.
Alfonso Lario, Óscar Domínguez, Pablo Bou, Pablo Sánchez y José Manuel Cortizo (de izda. a dcha.) tras la entrega de los premios FCA.

Finalizado el acto de entrega de los premios FCA, ocupó el estrado el fotógrafo mallorquín Marcos Molina, quien acudió para presentar su libro Llums de Tramuntana, una colección de insólitas imágenes con las que el autor pretende mostrar la faceta natural de Mallorca -alejada de los tópicos de sol y playa- mediante un recorrido por sus impresionantes paisajes de montaña.

 

Y llegó el turno del fotógrafo almeriense Fran Rubia y su ponencia «El estilo en fotografía. Bendición o condena», un planteamiento que se propuso resolver desde el principio mediante una elaborada y muy particular argumentación.

rubia-0bApoyado en un aforismo suscrito por Ansel Adams por el que se establece que «el trabajo de cada fotógrafo siempre es un retrato de sí mismo», Fran Rubia se basó en su propia experiencia para añadir -acerca del estilo fotográfico- que «es relativamente fácil copiar las técnicas y procesos mecánicos, pero difícil es que te copien el pensamiento y cómo proyectar tus emociones».

A continuación aportó algunas referencias respecto a sus rasgos más notables en el ejercicio de la fotografía; que acompañó con imágenes que ponían de manifiesto su auténtico estilo personal.

Finalizó su charla con la proyección de un audiovisual sobre un viaje que realizó por Islandia -con buen ritmo y afortunadas imágenes- que fue muy bien acogido por cuantos se hallaban presentes en la sala y al que respondieron con un categórico aplauso.

 

 

nicolas-0bHizo doblete Nicolas Reusens para exponer, a renglón seguido, una ponencia basada en «Macro y macro extremo en naturaleza», para lo que aportó toda suerte de información y profusos detalles para fotografiar diminutos insectos y obtener sorprendentes instantáneas mediante la técnica de apilado de imágenes.

También se refirió a cierto artilugio que facilita tan paciente labor y que llega a requerir -en muchísimos de los casos- la toma de más de quinientas fotos del pequeño individuo en cuestión para fundirlas después en una sola imagen.

 

 

 

 

 

Con notable desenvoltura estuvo presente el manchego Félix Fernández Calvillo para explicar, mediante «Doce historias de aves», su modus operandi y las consideraciones a las que ha llegado después de años fotografiando en la naturaleza. Amén de una serie de anécdotas, contadas con manifiesta chispa y mucha naturalidad, que provocaron continuas sonrisas en la sala.

felix1De su constante quehacer en busca de aves dijo haber aprendido que «no hay que ir muy lejos para encontrar la belleza, porque basta con mirar alrededor nuestro» para hallar especies -citó al bigotudo (Panurus biarmicus)- que son en sí mismo preciosidades dignas de contemplación.

También dijo haber aprendido a apreciar «el valor del trabajo en equipo» y que, a veces, «lo que buscamos sólo podemos conseguirlo trabajando codo con codo con otros, ya que cada persona aporta una parte diferente e imprescindible del objetivo final». Sabia reflexión a la vez que un aviso a navegantes solitarios.

Y añadió Félix Fernández Calvillo que «por encima de una buena foto está la amistad de la gente con la que se comparte afición». Para finalizar subrayando que «no hay nada imposible, que se puede soñar con todo y que, en ocasiones, hasta se cumple».

 

 

 

ugo-0bRozando el final de esta segunda jornada del congreso, entró en escena el italiano Ugo Mellone para presentar la ponencia «Acróbatas, cómo nace un proyecto fotográfico», en la que disertó acerca de los paisajes que ha conocido -desde el Sahara y la Patagonia hasta los del entorno mediterráneo-; sobre cuya experiencia se expresó a través de imágenes que retrataban «sin artimañas» los espectaculares enclaves en los que se ha desenvuelto.

Ugo Mellone hizo referencia al título de la ponencia para hablar de su libro Acróbatas –de reciente edición-, en el que se condensan tres años de trabajo de campo en relación con el estudio de la cabra montés (Capra pyrenaica) dentro del hábitat natural que abarca la provincia de Granada.

Después de haber vivido en países tan heterogéneos como Argentina o Suecia, Ugo Mellone optó por afincarse en Granada, donde actualmente se ocupa de un nuevo proyecto fotográfico centrado en los territorios más agrestes de Andalucía.

 

 

Y con esta última intervención se dio por finalizada la segunda jornada del XXIV congreso de AEFONA, quedando a la espera de la tercera y última con la que se clausuraría el encuentro.

Por Francisco Martínez

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