En esta ocasión traemos a la sección a Juan Jesús González Ahumada, uno de los fotógrafos de naturaleza más premiados que tenemos en AEFONA y en España.
La fotografía elegida es “The tadpole banquet” ganadora de categoría en el Wildlife Photographer of the Year de 2023, organizado por el Natural History Museum de Londres.
Juan Jesús, para los que no te conozcan, cuéntanos brevemente algo sobre ti y sobre cómo llegaste a la fotografía de naturaleza.
Bueno, tuve la enorme fortuna de crecer en un entorno cercano a la naturaleza y, gracias también a los valores inculcados por mis padres, fui enamorándome de aquel medio natural que me acompañó desde la infancia; el inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente tuvo buena parte de culpa en esa pasión por los animales y el campo. Recuerdo con nostalgia las primeras anotaciones y dibujos en mis cuadernos de campo. Más tarde entendí que necesitaba guardar y atesorar de algún modo todas aquellas vivencias en la naturaleza, y fue cuando pude adquirir mi primera cámara fotográfica cuando empezó un incierto pero ilusionante recorrido por el mundo de la fotografía de naturaleza. Muchos años han pasado y en la actualidad sigo aprendiendo cada día.
A lo largo de tu trayectoria has recibido multitud de premios, incluidos varios en el Wildlife Photographer of the Year, pero ¿qué ha supuesto para ti “The tadpole banquet”?
Ciertamente, a todos nos agrada que valoren y elogien nuestro trabajo. Cuando, por fin, tras una larga trayectoria de aprendizaje corrigiendo errores, consigues imágenes relevantes o de cierta calidad artística, decides probarte en los distintos concursos de fotografía. He recibido distintos tipos de reconocimiento en numerosos concursos, y todos y cada uno de ellos tiene un valor personal. Pero sin duda WPOTY es el certamen de mayor relevancia internacional, conseguir colocar una imagen entre las premiadas es toda una proeza; los números asustan en cuanto al número de participantes e imágenes presentadas; ni que decir tiene que lograr una mención de honor es muy satisfactorio. Pero en esta ocasión el jurado otorgaba el premio de ganadora de categoría a mi imagen, categoría a la que tan solo accedieron tres imágenes de la totalidad, un dato a tener en cuenta. Además, no era con una imagen creativa o elaborada; se trataba de un comportamiento animal relevante y rara vez captado. Este factor es muy valorado en este concurso en concreto. Es muy ilusionante y complicado describir con palabras ese logro.
¿Cómo surgió esta fotografía y qué equipo utilizaste?
Esta imagen en concreto no es una de esas en las que inviertes tiempo y dedicación buscando un resultado concreto. Fue un golpe de fortuna el pasar aquel día por la alberca y descubrir la escena. Realmente al principio no acertaba a adivinar qué era lo que veía; fue al acercarme cuando me quedé perplejo y entendí la oportunidad que tenía ante mí. Aquel joven gorrión tuvo la mala fortuna de aterrizar en el agua, terminando con ello su aventura. Lo interesante e inusual era cómo un buen número de renacuajos daban buena cuenta de su cuerpo y disfrutaban del banquete. Técnicamente, había dos inconvenientes: el primero, una luz dura de mediodía que solventé utilizando un flash de relleno para recuperar texturas en los oscuros anfibios; y, por otro lado, esa masa de negros seres y su almuerzo giraban sin control en el agua, con lo cual se complicaba acertar con el encuadre, no podía tocar la superficie pues arriesgaba a que los comensales desaparecieran rápidamente. Finalmente, tras varios intentos, conseguimos aprovechar la oportunidad.
Cuéntanos cómo es tu proceso de trabajo cuando sales al campo a fotografiar, ¿tienes las imágenes ya pensadas y vas buscando algo muy específico o sales con la mente “limpia” y te adaptas a lo que encuentras?
Pues depende mucho de la ocasión; a veces tengo un motivo fotográfico localizado y espero a tener las mejores condiciones de luz o el momento de mayor actividad de la especie en cuestión. En el caso de la fauna es muy importante tener conocimientos de la etología de la especie a retratar. En otras ocasiones simplemente vas por el campo buscando algo que echarte a la cámara con más o menos fortuna; hay días y días.
¿Dedicas mucho tiempo a la selección y edición de las imágenes?
Esta es una práctica que he variado con los años y la experiencia de trabajo. Antes disparaba infinidad de fotos a un mismo motivo, con ello me aseguraba más opciones de tener el instante perfecto, pero luego venia el tedioso trabajo de selección y borrado, con lo cual de un tiempo a esta parte me he vuelto práctico y salvo en escenas de acción con comportamientos animales interesantes, suelo realizar varias pruebas y voy afinando hasta tener el resultado deseado con varias imágenes finales, ahorrando tiempo de edición y espacio en discos duros. No me cebo mucho con el procesado, salvo excepciones, prefiero llevar las imágenes casi cocinadas en cámara. Obviamente los raw se tienen que condimentar luego un poco para sacarles el máximo partido. Utilizo Lightroom para trabajos de edición y Photoshop para prepararlas según el destino final.
Está claro que eres un fotógrafo multidisciplinar, pero da la impresión de que la fotografía macro o de aproximación es donde te encuentras más cómodo, ¿es una apreciación correcta?
Estás en lo cierto, me lo han comentado en ocasiones y también lo afirmo. Pienso que en fotografía de naturaleza debemos estar abiertos a las distintas disciplinas que la oportunidad nos brinde; ya después cada cual se decanta por una especialidad concreta. En mi caso, la macrofotografía o fotografía de primeros planos me cautiva y apasiona. Esos pequeños mundos están ahí, esperando para ser descubiertos; hacer visible lo que usualmente pasa desapercibido a nuestros ojos es fascinante.
En la era de las redes sociales y la inteligencia artificial, ¿crees que las asociaciones como AEFONA tienen un papel que desempeñar, o están condenadas a ser meras reliquias?
Desde mi punto de vista, AEFONA debe seguir adelante; su aporte es importante para el colectivo, tiene un papel relevante en la conexión de todos los miembros que forman parte de este “arte”. Las actividades que se llevan a cabo son igualmente necesarias para fomentar la fotografía y el respeto por el medio ambiente. Si bien habrá que ir actualizándose a los tiempos y adaptándose a los cambios que llegan. Personalmente, no veo a la IA con buenos ojos, no me voy a extender… Ya mismo no vamos a saber diferenciar una imagen real de una artificial, y eso en la cuestión que nos ocupa será un verdadero desastre. Por ahora, en una buena proporción de los casos se hace evidente la manipulación, por ahora…
Muchas gracias por tu tiempo, Juan Jesús. Enhorabuena por tu impresionante trayectoria y nuestros mejores deseos para el futuro