-¿Consideras necesario tener conocimientos artísticos para ser un buen fotógrafo de naturaleza?

Para ser fotógrafo de naturaleza, pienso que no. Para la edición, maquetación y todo ese maremágnum en el que uno se ve sumergido para hacer la edición de un libro, creo que sí es importante. Recuerdo cómo, por insignificantes medidas, una página quedaba perfectamente compensada. O no. También otras quedaban chabacañas y rectificábamos. Me recordaba cuando estudiaba la arquitectura clásica o medieval, las medidas y proporciones estaban estudiadísimas.

-En cuanto a la edición de los libros, tus obras muestran una gran preocupación por el diseño y la calidad de edición ¿te implicas mucho con el equipo de diseño o realizan ellos su trabajo al margen de tu criterio?

Mi implicación es absoluta, lo que me cuesta a veces la irritación de maquetistas y diseñadores; incluso de los técnicos de fotomecánica e impresión. Es importante no dejar ni un solo resquicio, aunque siempre se cometen errores, a veces por querer hacer las cosas demasiado bien. Lograr el premio al libro mejor editado del año 2002 hizo reafirmarme todavía más en mi visión, un tanto maniática, de un libro.

-Tu último libro «Herencia Medieval» es un libro sobre arte con un diseño magnífico. ¿Es el final de tus libros de naturaleza?

Es una interesante pregunta. Quiero que no sea el final. Aunque, verdaderamente yo nunca he sido un fotógrafo de muchas horas de “hide”; estoy menos arraigado a ese tipo de fotografía, para mí complicadísima. Bajo mi punto de vista, cada vez es más difícil sorprender con fotografías de naturaleza y también lo es publicar estos libros, hoy numerosísimos. Los sistemas digitales han sido una ventaja, lo que ha dado imágenes excepcionales y cada vez es más difícil hacer cosas novedosas, asombrar… En realidad, lo que ahora realizo en el mundo del Arte también está muy vinculado a la naturaleza. Ante mi ilusión por la edición creo que el Arte puede ofrecer mucho para un editor entusiasta.

-Creo que alguna vez has dicho que para hacer fotografías necesitas tener una meta clara y que desde el principio piensas en un proyecto finalizado reflejado en un libro. Si te pregunto ¿cuál es la parte más importante del proceso, la fotografía, los textos o la edición?, probablemente me respondas que todas por igual, pero, en tu caso, ¿cuál crees que marca la diferencia en el resultado final?

Efectivamente, siempre he creído que cuando te propones hacer un libro, debes buscar las piezas (las imágenes y los textos) para ubicarlas en él. No obstante, con fotografías buenísimas se puede malograr un libro y con imágenes no excelentes podría realizarse una bonita obra. Sabemos que en estos libros, el texto no es leído muchas veces, aunque puede aportar cosas interesantísimas; es enternecedor identificarse con determinados escritos. Para mí, el texto es importantísimo; cuando lo escribo, lo concibo como una de las piezas fundamentales del libro. No obstante, creo que lo que marca la diferencia es, fundamentalmente, la forma de plantear el libro, además de la edición, su diseño e impresión. Si las fotografías son de calidad entonces el libro adquiere un mayor nivel, pero creo que no sólo marcan el nivel las fotografías. Todos hemos visto libros malísimos con fotografías que intuimos son bastante buenas.

-Para finalizar, me gustaría que nos hablaras de tus próximos proyectos.

La verdad es que, a corto plazo, no tengo un libro con fecha de salida (salvo que sea aceptado alguno de los presupuestos…). Mientras, continúo haciendo fotografía de naturaleza, pero apenas de fauna. Paisajes y, especialmente, detalles marcan un poco mi mermada actividad fotográfica. Pero es una parcela fascinante que puede dar tantas satisfacciones como la consecución de una difícil fotografía de fauna. Para el libro “Colores” disfruté realizando cosas de este tipo; las visiones me parecen infinitas. En cuanto a la parcela relacionada con Arte e Historia, cometí la temeridad de hacer doctorado, lo que me obliga a trabajar intensamente con temas de Arte e Historia Natural, pero el corpulento archivo fotográfico, el estudio y los textos desmedidos son un mastodonte que tal vez acabe por engullirme.