Hoces del Riaza: el refugio de rapaces cumple 39 años

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El 13 de enero se cumplen 39 años de la inauguración de los refugios de Montejo y del embalse de Linares, administrados respectivamente por WWF España y la Confederación Hidrográfica del Duero. El proyecto, casi sin precedentes en España, me pareció tan increíblemente hermoso, que le he entregado casi toda mi vida. Aunque las dificultades a veces parecían insalvables, el Refugio ha sobrevivido; gracias al esfuerzo generoso, el sacrificio y la ilusión de muchas personas, como en pocos espacios naturales.

En 2013 asistí, invitado por la Universidad de Burgos, a la investidura in memoriam, como Doctor Honoris Causa en Ciencias Naturales, de Félix Rodríguez de la Fuente, promotor del Refugio. Recuerdo la ilusión con que Félix nos hablaba, en 1974, de la futura “reserva de los buitres”, que frenaría el declive de una de las poblaciones más importantes de Europa, en un entorno salvaje bien conservado.

Una de las claves del éxito del Refugio son sus guardas. En 2013, el Fondo y WWF organizaron merecidos homenajes a Hoticiano Hernando, actual guarda de Honor, que cuenta ya con sendas placas en el pueblo y en el Refugio, y al que Televisión Española dedicó su documental El guardián de Montejo. En su 90 cumpleaños, el sacerdote Rodríguez Panizo celebró una misa allí y, en la homilía, destacó que Hoticiano nunca tuvo vacaciones ni día libre, no hablaba mal de nadie y nadie hablaba mal de él; “es un sabio”, dijo, y aprendió a ver y a escuchar en esa naturaleza maravillosa “que le hizo humilde, como los páramos infinitos del Refugio”. Hoticiano tiene un libro de firmas que le regalamos, donde 460 personas le han escrito dedicatorias (algunas, bellísimas). En la última circular del Fondo, su nieta Soraya Martín destaca, en un precioso escrito acróstico (“Palabras a un abuelo”): “Tu autenticidad […] y la ilusión que aún se puede ver reflejada en tu mirada violácea cuando alguien se acerca a ti y charláis sobre el Refugio”.

Hoticiano convenció a los furtivos del pueblo sin denunciarlos, con su palabra y el ejemplo de su vida, como recuerda Miguel del Pino en su artículo “El guardián de las rapaces” (en Internet). Juan Carlos del Olmo (Secretario General de WWF España) destacó, en el último homenaje, que Hoticiano es “un héroe anónimo”, de “una gran historia”. Jesús Cobo dijo entonces, con razón —y así se recoge en la revista de ADENA—, que Hoticiano “no solo vigilaba, sino que también enseñaba de una forma secreta y humilde”. En 2013, la revista Quercus lo consideró “uno de los guardas más queridos de España”.

Como dijo el Dr. Pedro Rodríguez, Jesús Hernando —hijo de Hoticiano y magnífico guarda actual de WWF en el Refugio— “es para todos un motivo de gran esperanza en la conservación y el estudio de esta tierra salvaje y hermosa”. Además, atiende el comedero de buitres, uno de los cinco que funcionan en el nordeste de Segovia. Esperemos que las nuevas normativas (europea, nacional y autonómica, la última de 2013) alivien la situación de ganaderos y pastores; y también de las aves con voto de hambre, como se dice de los buitres en el maravilloso documental español Guadalquivir. Y no debemos olvidar el dramático declive de las aves carroñeras en buena parte del mundo, remarcado en las Jornadas sobre Buitres de la UNED.

El Refugio ha atraído a naturalistas de toda España y de otros países, que supieron estudiarlo, respetarlo y defenderlo sin dejar en el terreno señales de su paso. A muchos ha sorprendido lo extenso y variado que es, la cantidad de buitres, el valor de la soledad y tranquilidad de amplios parajes, y el respaldo de buena parte de las poblaciones locales, consolidado durante décadas de seguimiento permanente de la fauna.

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Hemos registrado 326 especies de vertebrados, incluyendo 241 de aves, de las que 127 se han reproducido allí (y 14 más en zonas próximas). En 2013, aparecieron sorpresas tan llamativas como un morito —fotografiado por Héctor Miguel Antequera, del SEPRONA, por vez primera en el embalse de Linares y segunda en el nordeste de Segovia, que sepamos—; un joven flamenco —el primero para el sur de Burgos y el segundo en la comarca, visto varias veces, fotografiado por Javier Vitores durante el censo de otoño y encontrado muerto ocho días despué—; un correlimos tridáctilo —registrado por José Luis López-Pozuelo, avistado por cuarta vez en el embalse en 39 años—; un eslizón ibérico —extraño reptil recogido muerto en Montejo por el guarda Jesús Hernando, lo cual supone la segunda noticia segura que conocemos en toda la historia del Refugio—; o un musgaño de Cabrera —encontrado muerto, en una zona próxima, por los pastores Yolanda Calleja y Antonio Casado, después de trece años sin nuevas noticias de este esquivo mamífero.

También la flora continúa dando sorpresas en la comarca, como el descubrimiento en 2013 de los azafranes amarillos —por José Manuel Boy— y por primera vez para Segovia, según indica el referido autor.

En el mismo año, una impresionante fotografía de un buitre leonado con una gran nevada —obtenida por Manuel López Lázaro en el comedero de Campo de San Pedro— ha sido contraportada del Vulture News (n.º 64), la veterana revista científica del Grupo de Especialistas en Buitres de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), que pocas veces ha incluido una foto española en sus selectas portadas. El Refugio ha aparecido ya en 3989 publicaciones impresas. Entre las de 2013, hay dos nuevas Hojas Informativas 38 y 39, que suman 866 páginas, han sido editadas dos veces (en parte gracias a la ayuda generosa de Marianne Delacrétaz, viuda del experto ornitólogo suizo Daniel Magnenat, que tanto amó estas tierras) y están disponibles asimismo en Internet (en Naturalicante, junto con otros muchos trabajos sobre el Refugio, gracias a la espléndida labor de Raúl González, Elías Gomis, Alfonso Lario y otros). Por cierto, Daniel Magnenat sigue siendo, que sepamos, el único que consiguió encontrar allí nidos ocupados de aves tan escasas o esquivas como el pico menor, el escribano hortelano o, incluso, la alondra de Dupont en los páramos desérticos, de la que logró espléndidas fotografías y multitud de datos, durante años, con una paciencia, constancia y sabiduría asombrosas. En el Refugio, una placa recuerda su abnegada labor y la de otros naturalistas, no lejos de la placa que WWF dedicó en 2013 a Carlos de Aguilera.

Apuleyo Soto, en su libro A lo largo del río Riaza (2013), relata el encuentro en Montejo con ornitólogos suizos que fueron amigos y discípulos de Daniel, quien nos encargó que siguiéramos “amando y protegiendo esta bella región, completamente excepcional, de valor internacional”.

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669 naturalistas han participado en los censos de otoño. Las duras condiciones meteorológicas fueron protagonistas del último, poniendo a prueba la experiencia y voluntad de los 67 ornitólogos que lo realizaron, con el apoyo de otras personas y entidades. Fue coordinado por Juan José Molina, quien comentó: “El poderío de estas tierras no lo marca solamente su abrumadora biodiversidad o su gran valor ecológico; lo que diferencia este lugar de cualquier otro es la gente que lo ama y su forma de hacerlo.”

Durante 32 270 horas, en 39 años, he censado 5040 pollos de buitre leonado y 364 de alimoche, que han salido adelante en  811 y 81 nidos distintos respectivamente. El nido “campeón” de los grandes buitres ha sido usado con éxito 31 años (15 consecutivos), pero otros dos nidos lo han sido durante 16 años consecutivos; mientras que el nido “campeón” de los alimoches ha sido ocupado con éxito 22 años, si bien el récord para años consecutivos (con éxito en la cría) es de 11 (para otro nido). En el extremo opuesto, ha habido 175 nidos de buitre leonado, y 31 de alimoche, usados con éxito un solo año. En 2013, 20 nidos con éxito de buitre leonado y dos de alimoche han sido nuevos, con relación a los 38 años anteriores. Sobre otras grandes aves, en 2013 he obtenido la cifra más alta para los pollos volados de garza real en el embalse (26, en 10 nidos con éxito, de 14 ocupados).

El Refugio (o trabajos sobre su fauna) ha recibido ya 25 premios y ha aparecido en 50 congresos científicos (18 internacionales), además de doce tesis doctorales y distintos trabajos de fin de carrera. Ha motivado 291 conferencias y 1124 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más). Pocas comunidades de vertebrados, y sobre todo de aves, han sido estudiadas así, ni durante tantos años.

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La zona ha merecido 17 títulos naturalistas o figuras de conservación, desde Zona de Especial Protección para las Aves hasta Parque Natural. Ha movido muchas voluntades, como puede verse en los libros colectivos Uñas de cristal (obra póstuma de David Gómez), La leyenda de las Cárcavas y Guardianes del Refugio (estos últimos editados por José Luis Nava). Su increíble historia ha inspirado estudios y actuaciones proteccionistas en otros parajes. Rodríguez de la Fuente dijo, en la entrevista publicada en El Adelantado de Segovia en 1974, que el Refugio iba a enorgullecer “no solo a los segovianos, sino a todos los españoles”.  Deseamos que siga siendo una realidad.

Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo

Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

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