José B. Ruiz comenta su obra “El ángel blanco”

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UNA IMAGEN Y MIL PALABRAS

El ángel blanco. Lechuza (Tyto alba). Fotografía. Digital. 2009

Premio honorífico. GDT Europaischer Naturfotograf des Jahres, 2009. Categoría: Hombre y naturaleza

Comentario

Esta es una imagen que había preconcebido tiempo atrás. La cruz la encontré rota tras la valla de un cementerio en Cantabria y debe de tener al menos 200 años. Está en parte oxidada y me pareció una obra de arte en sí misma, con un cristo doliente muy expresivo y unos ornamentos que trazaban líneas diagonales, como rayos de luz. Había empezado poco tiempo atrás una serie de aves rapaces nocturnas con escenarios recreados de cementerios y, para satisfacer este reto, recurrí a especies en cautividad, por un lado para no molestar en mi empeño a un individuo salvaje y, por otro, para garantizar un mayor control de los resultados.

 

La técnica

Detener a un ave en vuelo en la posición que uno desea requiere de un considerable número de tomas. Para realizar esta se sujetó la cruz a un caballete mediante un gato de presión y se colocó una tela negra de fondo. La cámara se colocó a considerable distancia con un teleobjetivo zoom, emplazada sobre trípode y con un cable disparador largo. El flash principal, situado muy lateral, estaba dotado de un gran difusor, para proporcionar luz suave sobre el ave desde el lado de su cara. Una segunda unidad de flash iluminaba la cruz y una tercera era para la la luz de contra. Todas estaban sincronizadas a 1/16 de potencia, una duración del destello próxima a 1/9000 s, que en condiciones de muy baja intensidad de luz equivale a la velocidad de obturación. En la sesión participaron Antonio, el cetrero que manejaba al ave, y Alfonso, un compañero de fotos. El ajuste ISO es elevado (a 640), un valor que permite mantener un diafragma que dé cierta seguridad en los resultados (f/8) y que, sobre todo, permita mantener una duración de destello adecuada para detener el movimiento.

Valor de exposición: ajuste manual de la exposición ISO 640 – f/8 – 1/250 s

Temperatura de color: ajuste manual a 5700 K para resaltar los colores cálidos.

Equipo: cámara Canon EOS 1Ds Mark III. 70-200 mm f/2.8. Trípode. Cable disparador. Flashes Nikon Sb-26. Difusor. Capuchas. Trípodes y pinzas.

 

La composición

El punto de partida es una lechuza que vuela hacia una cruz antigua, oxidada y con gran relieve y expresividad. La imagen es un contraste fuerte de tonos. La posición de las alas fue determinante en la selección de la imagen. El ave crea una forma en V con sus alas y está posicionada en la parte superior del encuadre, como transmitiendo una señal de esperanza, de mensaje oculto, reforzado por el ambiente de misterio y religiosidad general de la escena. Esta imagen la tenía incluso dibujada, era el mayor reto que conseguir. En este caso, la cruz se descentra, creando un eje en uno de los tercios y ganando mucho protagonismo al estar la cabeza del cristo en un punto de interés dinámico, inclinada hacia el ave. La lechuza desciende en una diagonal visual, congelada en su movimiento, con unas garras amenazantes hacia la figura humana. No se percibe claramente el papel del ave, entre el bien (es de color blanco, se dirige a la cruz) o el mal (su postura es amenazante). La simplicidad del resultado es muy evidente, dos elementos exentos, recortados sobre un fondo sin detalle. Toda la serie resultó de gran interés, con imágenes de gran impacto, fruto de la preparación de los elementos, de la escena y la luz, improvisando posteriormente con una segunda lechuza.

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