Ascensión al Lhotse, de Lukla a Phakding (2)

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El avión ligero en el que Javier y Ricardo se embarcaron para dirigirse a Lukla aterrizó sin novedad en el aeropuerto “Tenzing-Hillary” después de un vuelo de media hora desde la capital nepalí, Kartmandú. A una altitud de vuelo de 4.000 metros, nuestros alpinistas han podido relajarse contemplando el espectacular paisaje que, a vista de pájaro, se les ofrecía mientras el aparato se deslizaba entre fértiles valles y frente a majestuosas cumbres nevadas.

La pericia de los pilotos que manejan estas pequeñas y ruidosas aeronaves -de ala fija y de despegue y aterrizaje corto- hace posible la maniobra de posarlas en una pista de tan escaso recorrido (450 metros) como ésta del aeródromo de Lukla que, además, tiene la particularidad de finalizar ante una pared de roca. Debido a estas circunstancias, el peso del equipaje que puede acarrear cada pasajero está muy limitado, no pudiendo exceder de los 15 kilogramos.

Lukla
Lukla

 

Desde esta pequeña localidad nepalí, los montañeros deberán ahora cubrir a pie el recorrido hasta alcanzar el campo base situado en la falda del monte Everest (bajo la impresionante cascada de hielo del glaciar de Khumbu), en distintas etapas en las que tendrán que ir aclimatándose a la altura además de abastecerse de los suministros necesarios para el normal desarrollo de la expedición.

La primera etapa que Javier y Ricardo tienen que cubrir es en descenso, desde los 2.840 metros de altitud de Lukla hasta los 2.610 metros en los que se sitúa la pequeña aldea de Phakding, su siguiente destino, a unos ocho kilómetros de distancia de la anterior y para lo que habrán de invertir unas cuatro horas caminando por estrechas veredas transitadas por habitantes locales que se desplazan con animales de carga o portando ellos mismos pesados fardos.

Valle de Phakding
Valle de Phakding

Phakding se alza en medio de un abrupto valle de abundante vegetación por el que discurren las bulliciosas y atropelladas aguas del río Dudh Khosi, cuya corriente se salva cruzando un espectacular puente colgante tendido a la entrada de este caserío nepalí, punto de parada necesaria en la ruta hacia el campo base del Everest.

Francisco Martínez Romón

Nota: Mi comunicación con Javier se basa en cortos mensajes a través del teléfono móvil aprovechando, cuando le es posible, la red wifi a su alcance, por lo que este cronista está limitado a informar únicamente sobre el recorrido que efectúa el equipo desde que saliera de Katmandú hasta que alcance el campo base del Everest. El teléfono vía satélite que Javier lleva consigo queda reservado para ocasiones excepcionales, como será el momento en el que haga cumbre.

A su regreso, tendré ocasión de contar con detalle cómo este excelente fotógrafo y alpinista compaginó el deporte con la toma de imágenes. Y cómo vivió tan apasionante aventura en el Himalaya.

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