José B. Ruiz comenta su obra “Espíritus en la piedra”

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Comentario

Una mañana muy de madrugada llegamos un grupo de amigos a esta cala, en plena bajamar, con el firme propósito de ejercitarnos en composición. El lugar había sido localizado con anterioridad y la fecha cuidadosamente elegida. Sin embargo, nuestro firme propósito era simplemente realizar unos correctos ejercicios aplicando la técnica de una forma intuitiva y concentrándonos exclusivamente en componer.

En pocas ocasiones he obtenido tan gran número de imágenes de mi agrado. Tal vez la presión de buscar incesantemente imágenes no nos deja evolucionar, buscar nuevos caminos, aprender, en definitiva.
La técnica, tan compleja de aplicar en ocasiones, es tan solo una ínfima parte del proceso de crear una imagen en comparación con los complejos procesos compositivos. Sin un esfuerzo en composición, en la aplicación de los procesos de síntesis y análisis, no habrá evolución en los resultados.

La técnica

El suelo arenoso continuamente bañado por el oleaje no constituye un apoyo estable para el trípode, por lo que hay que clavarlo profundamente hasta que queda firmemente anclado. La altura a la que queda el equipo está determinada por la clara separación entre los elementos del encuadre. Una rótula de tres ejes nos permite aislar bien los sutiles movimientos de nivelación en todos los planos.
La elección del diafragma se realizó siguiendo una imprecisa tabla mental de distancias hiperfocales aplicada en función del punto de enfoque, en la segunda roca, y con el criterio de mantener el fondo, a unos 70 metros de distancia, prácticamente dentro de la profundidad de campo efectiva. El uso de dos filtros degradados permite equilibrar los contrastes y aclarar el primer término, manteniendo un cielo amenazante. El tiempo de obturación prolongado se busca con el fin de perder detalle en el agua y que el oleaje aparezca como una neblina, como un espejo en el que los elementos parecen flotar aislados.
Valor de exposición: ajuste manual de la exposición ISO 100 – f/13 – 32 s
Temperatura de color: ajuste manual a 4800 K en busca de una ligera dominante fría que reforzara el ambiente de la escena.
Equipo: cámara Canon EOS 5D. 17-40 mm. Trípode. Cabeza Manfrotto de tres ejes. Portafiltros Lee. Filtro gris degradado inverso de dos diafragmas Singh Ray. Filtro gris degradado Singh Ray de tres diafragmas.

La composición

Cuatro elementos con ángulos agudos bien marcados han sido distribuidos buscando una sensación de profundidad y de direccionamiento visual desde el primer plano hasta el último. Mientras el color, unido a la forma, marca el inicio del recorrido, es únicamente la forma la que marca el final. La uniformidad del resto de la escena contribuye al aislamiento de las formas y a la creación de la atmósfera misteriosa e irreal, casi onírica. En la escena hay varias formas triangulares que determinan líneas oblicuas, pero también hay triángulos visuales determinados por las luces y por varios elementos sólidos que se continuan linealmente de unos a otros.
El degradado sutil del frío plomizo superior hasta el cálido inferior, expansivo, crean ese antagonismo en una misma imagen que favorece la creación de un marco irreal, pictórico.
Buena parte del éxito visual del encuadre se basa en el reparto de pesos, así como en el aislamiento de las formas, en una síntesis que ha eliminado cualquier distracción visual del mensaje primario. El análisis del resultado nos lleva, al menos, a una mejora o variante compositiva: una posición ligeramente más elevada de la cámara hubiera permitido encuadrar limitando más la presencia de cielo en el encuadre.

José B. Ruiz

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