Fotografía de aves con reflejo, por José B. Ruiz

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Allá por el año 2005, poco después de que el fotógrafo húngaro Bence Máté finalizara su hide para fotografiar aves con reflejos, estaba construyendo este abrevadero sustancialmente diferente al que preparó el joven autor. El factor limitante en su caso fue el cristal espía, muy oscuro, que rebajaba demasiados diafragmas de luz, obligando a utilizar ajustes de ISO muy elevados, y demasiado grueso, por lo que las fotos hechas en oblicuo resultaban de baja calidad. De esta forma, construyó un bebedero en forma de embudo: en la parte ancha, el hide; en la estrecha, menos de medio metro donde las aves se posaban a beber.
En mi caso, encontré tras mucho buscar un modelo de cristal espía fino, que restaba poco más de un diafragma de luz y que permitía fotografiar en ángulos muy cerrados sin pérdida razonable de calidad. El modelo se llama Reflectasol y se emplea ahora en numerosos hides similares, construidos unos años después de este.
Al bebedero han acudido más de 50 especies de vertebrados y es frecuente tener sesiones con más de 16 especies en un día. Cada sesión es muy diferente y su especial ubicación permite obtener luces muy variadas y diferentes colores naturales en el fondo, según el momento del día y su meteorología.
Las dimensiones de la caseta son: 200 cm de alto, 350 cm de ancho, 250 cm de profundo. Las dimensiones del bebedero son de 350 cm en el lado estrecho, 500 cm en el extremo alejado y cada lateral tiene respectivamente 450 y 600 cm. Es, por tanto, como un abanico irregular con muchas posibilidades para posicionarnos y elegir los fondos naturales que nos convengan según la especie.
El hide es de madera con suelo de hormigón, con techo impermeabilizado y avanzado para que las salpicaduras de lluvia no alcancen el cristal con facilidad. Permite alojar a tres fotógrafos tras una ventana panorámica de cristal de más de 250 cm de longitud.
Elección del lugar y primeros movimientos de tierras. Se plantea sobre el terreno el tamaño del bebedero.

 

Ubicación

Para su ubicación, dentro de mi parcela en pleno campo, junto a una rambla, se eligió un huerto sin árboles, una zona de antiguos cultivos rodeada por un entorno árido, con bajo impacto de la estructura y un notable efecto beneficioso en las especies del entorno, muy sensibles al recurso escaso del agua. Esta actuación se complementó con la colocación de cajas anidadera de variado espectro de especies y plantación de especies vegetales autóctonas de interés para la fauna.
Un jardín de ciertas dimensiones es cuanto necesitamos para construir un bebedero para reflejos. En el caso de tener limitaciones de espacio, podemos construir un bebedero y un hide de menores dimensiones, con un fondo pintado, un plotter o bien una tela sujeta sobre una valla.
El lugar del escondite, excavamos para dejarlo a ras de suelo, aprovechando un desnivel. Aquí colocaremos la caseta prefabricada de madera.
Al atraer a la fauna a un lugar previsto podemos también predeterminar la distancia de trabajo, la focal adecuada y el tamaño que ocupará el sujeto en el fotograma. Para aquellas especies de menor tamaño, podemos utilizar tubos de extensión y convertidores de focal. Debemos prever el espacio que ocupará en el encuadre un ave con las alas abiertas, o dos aves que interactúen. Un sistema versátil a base de un zoom, o bien con convertidores de focal combinados, puede permitir el escalado de las escenas desde los planos más abiertos hasta los retratos y detalles.
En mi caso, la distancia está optimizada para poder fotografiar con un 400 mm desde 400 cm de su mínima distancia de enfoque (frecuentemente pequeñas aves, parejas, acciones, vuelos), hasta los 900 cm de posaderos más alejados (aves de mayor tamaño). La combinación con los convertidores 1,4x y 2x expanden mucho las posibilidades según el tamaño del ave y la distancia.
A la hora de elaborar un comedero debemos tomar precauciones para evitar que las aves puedan ser presa fácil de gatos u otros depredadores. Además, el aporte de alimento debe ser constante y no muy abundante, para no causar dependencia de la comida fácil, obtenida sin esfuerzo.
Entre las aves hay un considerable número que se alimentan de granos y semillas, y que acudirán incluso a un comedero en nuestro jardín, si colocamos en el suelo, o cerca de él, simientes de lino, cáñamo, cardo, alpiste, nabo o avena.
Construcción del estanque, con base de mallazo y hormigón. Una pared de ladrillos macizados de 40 cm de altura contendrá el agua.
Las aves insectívoras son atraídas mediante comida especial comercializada a tal fin, cacahuetes, arroz cocido o bien con recetas de bizcochos de arroz y pudines de pasas. En caso de prepararla nosotros mismos con recetas caseras, no debemos excedernos en el aporte de grasas de origen animal. También hay determinadas larvas y lombrices para la pesca que se emplean con considerable éxito, si bien, por mi postura personal ante el uso de presas vivas, no las utilizo ni recomiendo.
Este montaje resulta de cierta complejidad, pero debemos pensar que toda la familia, especialmente los niños, disfrutarán del escondite y de sus visitantes, tanto más variados cuanto más natural sea la zona en que vivimos o en la que hemos construido el abrevadero.

Un bebedero para reflejos

Si bien cada especie o grupo de ellas tiene sus preferencias alimenticias, la necesidad del agua es común a todas. Los animales necesitan beber con cierta frecuencia y realizan grandes desplazamientos en busca de agua. En determinados días de calor estival, cuando el viento de poniente trae una gran sequedad ambiental, las visitas a los abrevaderos naturales o artificiales se suceden con mucha frecuencia.
Podemos realizar un abrevadero con hide enterrado parcialmente para poder fotografiar cómodamente a ras de agua. Las imágenes que se muestran a continuación detallan cómo se construye.
De esta forma, las aves solo pueden beber en la parte más alejada y en los posaderos emergidos que coloquemos. Si queremos que se bañen, hay que colocar plataformas sumergidas donde solo unos centímetros de agua permitan un baño seguro. Las lajas de pizarra y las piedras planas son excelentes plataformas de baño.
Una vez construidos los muros laterales y acabada la cubeta se procede al enlucido con cemento y arena viva para evitar fugas de agua.
El abrevadero servirá además a mamíferos, anfibios y reptiles, como las culebras de agua, si hacemos una rampa que permita su acceso. Los invertebrados acuáticos vivirán aquí de forma permanente e, incluso, se reproducirán.
Dadas las limitaciones de espacio y fondos, debemos esforzarnos por variar con frecuencia las condiciones de las tomas, incidiendo muy especialmente en la renovación de los posaderos, las poses y los conceptos.
A pesar de todos los preparativos, obtener buenos resultados no es fácil, tan solo la perseverancia, la rapidez y la precisión permiten obtener buenas imágenes. En este sentido, es muy interesante tratar de obtener buenas imágenes de sujetos en acción. Para vuelos y movimientos hay que preparar los posaderos con el máximo paralelismo posible. De esta forma las posibilidades de mantener un sujeto a foco se incrementan mucho.
Las imágenes y vivencias que tendremos en esta construcción hacen que merezca la pena el esfuerzo en su construcción. Incluso las imágenes estáticas tomadas con una luz inadecuada tendrán una gran fuerza estética a causa del reflejo obtenido en el agua. Los resultados fotográficos y los buenos momentos están garantizados.
Adaptación de un cobertizo prefabricado de madera, colocado por debajo del nivel del suelo.
Al construir un bebedero debemos ser conscientes del compromiso que adquirimos de mantenerlo. Muchas especies dependerán de este punto de aprovisionamiento para su supervivencia en los periodos de sequía estival, por lo que su abastecimiento constante es una gran responsabilidad. El abandono o restauración de un bebedero se hace espaciando los aportes durante un tiempo hasta dejarlo seco y siempre en la estación fría. En mi caso, sorprendentemente, es en invierno cuando más es utilizado, ya que la aridez extrema del lugar hace que muchas especies se desplacen a zonas más frescas en pleno verano.

El cristal espía

Es importante su elección entre los muchos modelos disponibles en el mercado. Lo mejor es ver una muestra antes de decidir encargarlo a medida. Debe ser lo más fino posible y restar el mínimo de luz, que suele ser aproximadamente un diafragma y medio. Para transportarlo, podemos llevar una madera rígida de su medida o superior donde apoyarlo para que no se quiebre. En algunos casos los cristales espejo o espías tienen una dominante muy cálida que deberemos contrarestar con el balance adecuado en la cámara.
En mi caso, no tuve problema al comprarlo, pero a algunos conocidos les pidieron el documento de identidad. No siempre las fotografías con cristal espía se hacen con nobles fines.
Colocación del cristal espía. Rebaja dos diafragmas de luz y tiene una acusada dominante cálida, pero podremos trabajar muy cómodamente y realmente cerca de los animales. La cubeta del estanque se ha pintado con una base al clorocaucho para tapar poros y grietas y así prevenir fugas de agua.
Para prevenir accidentes de aves que puedan colisionar con el cristal es conveniente dejarlo sucio mientras no se utilice. Solo he visto un ave chocar con el cristal de mi escondite en una ocasión en siete años que lleva construido.
El cristal espía aísla también el sonido de la cámara, no permite que las aves vean nuestros movimientos dentro del hide si este está oscuro en su interior y plantea algunas limitaciones en su uso, como la fotografía en ángulos muy oblicuos y con el sol de contra. De cualquier forma es la manera más agradable y cómoda que he probado de fotografiar la fauna silvestre.
El interior puede ser tan confortable como queramos. En este modelo se incorporó más tarde un aparato de aire acondicionado para permanecer en el hide con temperaturas interiores por encima de los 60 ºC.
Hace algunos años encontré la forma de llevar conexión eléctrica y ahora se puede trabajar con el ordenador enchufado, dispone de aire acondicionado para hacer más llevaderos los 65 ºC que puede alcanzar en su interior en verano, así como de una ocasional mininevera.
CONSEJOS:
– No conviene disponer alimento en exceso para los animales. Deposita a diario pequeñas cantidades que no les haga dependientes.
– Deja el cristal sucio cuando no se hagan sesiones continuadas.
Un momento emocionante, el primer llenado del bebedero, justo después de su construcción. Al día siguiente ya venían algunas especies de aves.
– Evita sobredimensionar el tamaño del cristal y no habrá accidentes de colisiones de aves contra el mismo.
– Conviene entrar de noche y salir de noche, o que alguien nos acompañe. De esta forma observaremos incluso a las especies más recelosas.
Aspecto del bebedero con los primeros aportes de alimento y unos posaderos a prueba. En cuestión de horas vinieron los primeros visitantes, la lavandera blanca y los gorriones.
– Aprovecha también las plantas del entorno y otros posaderos separados del agua.
– Procura que haya árboles y refugio para la fauna próximos al bebedero.
– Evita alimentos de espectro general, harán que acudan especies oportunistas como los gorriones, tórtolas, etc. Cuanto más específicos los alimentos, mejor.
Vista del conjunto en verano en el huerto de ubicación, en mi propia casa. En terrenos áridos esta idea de comedero/bebedero da grandes resultados.
– Utiliza alternativas a las presas vivas: arroz cocido, pastas, bizcochos, frutos secos molidos, recetas caseras…
– Cuidado con las luces de contra, a través del cristal, fotografiando en ángulo, pueden generarse imágenes espectrales y aberraciones.
El bebedero en invierno un año después de su construcción.
– Trata de aislar el escondite para que no se escuche el sonido de la cámara desde fuera.
– Evita el uso de reclamos de sonido de cantos de aves, muy especialmente en la época de reproducción, son perjudiciales para las aves territoriales.
Uno de los primeros escenarios, colocado a 4 metros del cristal. La distancia al fondo es de unos 42 metros.

AA-IWP. Fotografías ganadoras del Premio Porfolio en el International Wildbird Photographer of the Year Competition 2008.

Imágenes de aves en el bebedero

Realizadas con un 400 mm f/2.8, en ocasiones con un convertidor de focal 1.4x, a f/2.8, ISO entre 100 y 400, velocidades de obturación entre 1/30 s y 1/1.500 s. Trípode con cabezal Gymbal de Manfrotto y Wimberley. Fondos naturales.

 

© Texto y fotos: José B. Ruiz
www.josebruiz.com

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