Fotografía de naturaleza en Finlandia, por José B. Ruiz

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Este es mi tercer viaje a Finlandia, segundo por motivos laborales. En este artículo me gustaría compartir mis impresiones sobre el asociacionismo y la fotografía de naturaleza en ese país, así como las posibilidades que se abren al fotógrafo español en el extranjero, como ponente, instructor o jurado en eventos de fotografía de naturaleza.

Durante tres semanas de octubre de 2012 he podido experimentar la amabilidad de los fotógrafos de naturaleza en Finlandia. Mi anfitrión ha sido una persona excepcional, Kari Loimu, experto en asociacionismo y miembro de la directiva de la asociación de Fotógrafos de naturaleza finlandeses.

La primera vez que vine a Finlandia lo hice invitado por Jouni Klinga —entonces presidente de la asociación de fotógrafos de naturaleza finlandeses—, hace poco más de tres años, tras habernos conocido como miembros del jurado en el concurso Wildlife Photographer of the Year. Entonces conocí a Kari y a Hannu, así como a otros destacados fotógrafos como Markus Varesvuo, Jari Peltomaki, Benjamin Pontinen…

Dos años después, Kari me invitó a Gamvik, cruzando Finlandia hasta el extremo más norteño del continente, en Noruega, donde tiene una casa. Sobre diez días duró nuestro periplo que produjo unos cuantos miles de fotos.

En esta ocasión, he proyectado presentaciones para la directiva de la Federación de fotógrafos finlandeses, que agrupa a diversas asociaciones de profesionales y aficionados, así como cursos de composición y fotografía de paisaje para asociaciones de fotografía de naturaleza como Lountokamerat y Soumenluonon Valokuvaiat. El colofón fue un bis en el Finlandia Hall, donde ya estuve hace varios años junto a Stephano Untterthiner. En aquella ocasión, fuimos recibidos por la presidenta del Gobierno, que acudió a presenciar el evento. Este detalle da una idea de lo que significa aquí la fotografía de naturaleza y cómo es respaldada.

El nivel de muchos de estos fotógrafos, tanto profesionales como aficionados, es significantemente elevado, así como su compromiso y dedicación. En Finlandia la fotografía de naturaleza está muy bien considerada y recibe atenciones por parte de espónsores y entidades gubernamentales. Parte de su éxito es su trayectoria dilatada, su gran actividad y brillante gestión.

El viaje se ha enriquecido con salidas puntuales como a la isla de Söderskar, donde pudimos visitar el antiguo faro y dormir varios días en esta pequeña isla donde el tiempo se detiene.

Otro de los extras ha sido la visita a Hannu Hautala, en Kuusamo, población al noreste de Helsinki, muy cerca de la frontera con Rusia. Hannu es un pionero en su país, dedicado desde la década de los 60 a fotografiar la naturaleza. A Hannu lo conocí hace más de diez años, en el concurso BBC Wildlife Photographer of the Year, y volví a verle en la reunión de la asociación de fotografos de naturaleza finlandeses en Korpilampi, hace tres años.

La coincidencia con Hautala en festivales internacionales ya me hacía suponer la repercusión de este hombre sencillo y afable en su país. En la visita a Kuusamo, además de mostrar hasta qué punto conoce el territorio en el que vive, nos mostró su centro de fotografía. El centro está a la entrada de la población de Kuusamo, junto a una oficina de información de turismo y naturaleza. En este centro hay exposiciones permanentes, proyecciones de vídeo, tienda y todo lo que el visitante puede necesitar, en torno a la figura de este fotógrafo de trayectoria impresionante. Podremos ver sus colecciones de fotografías de los 60 hasta las realizadas en 2010. Sorprende encontrar ensayos de movimiento realizados en los 80, con un libro publicado sobre este tema: naturaleza en movimiento.

Autor prolífico de libros, Hannu ha recorrido incansablemente la naturaleza finlandesa, en ocasiones para programas de televisión. Sus fotos del Parque Nacional Oulanka, con el fenómeno de árboles cubiertos de hielo—fenómeno conocido como Tykky—, hicieron popular este lugar.

Hannu nos alojó en su casa durante tres días y su esposa, a la vez que asesora, Irma, nos alimentó y preparó la sauna. Buena parte de la actividad comercial de Hannu continúa desde una gran sala blindada que alberga sus diapositivas y colecciones de libros, aunque este autor se encuentra ya retirado.

Con achaques propios de su edad, que pasa ya de 70 años, Hannu sigue admirándose por las maravillas de la naturaleza de una forma apasionada. Ambos son trabajadores incansables y ese es parte de su secreto, así como el amor por la naturaleza que les rodea.

El futuro de su trabajo descansa en manos de una fundación que posee ya los derechos sobre sus diapositivas y libros, aunque tanto Hannu como Irma los pueden utilizar mientras vivan. Una vez que falten, al no haber tenido hijos, la fundación recibirá físicamente los fondos, con cientos de miles de diapositivas y centenares de libros de todo el mundo.

Hannu ha sido fotógrafo inspirador de muchas carreras, guarda todavía las cámaras que ha utilizado, los dibujos de aves de su infancia, todo lo que ha formado parte de su carrera como fotógrafo de naturaleza. Impresiona ver su canoa, su moto de nieve con remolque, su coche convertido en un almacén de cajas de madera para guardar el equipo, sus hides diseminados por los cobertizos y el propio jardín.

El mundo de Hannu sigue siendo de celuloide, pues todavía utiliza diapositiva, dice ser demasiado viejo para cambiar y se muestra reacio a los retoques y trucos propios del mundo digital, aunque él mismo utilizó algunos en el pasado para sus libros y artículos.

Personaje multihomenajeado y reconocido, fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oulu. Recibe una pensión que el Estado concede a destacados artistas y es un símbolo único de la fotografía de naturaleza en Finlandia.

Mi sensación aquí, y en otros muchos lugares donde he impartido presentaciones y cursos —como Alemania, Portugal, Italia, Escocia o Inglaterra—, es que cada vez más fotógrafos españoles podemos mostrar nuestra visión y trabajo en el extranjero; por ello, el dominio del inglés y la maduración del propio trabajo es un objetivo que hay que marcarse. Aquellas personas que quieran abrirse paso en el panorama internacional de fotografía de naturaleza necesitarán estas herramientas, así como tener su trabajo visible en Internet.

El nivel de los ponentes suele ser muy destacado y es importante tener un buen dominio de fotografía clásica, de técnica en diferentes especialidades de fotografía y un correcto lenguaje fotográfico.

Los eventos internacionales buscan anualmente representantes de la fotografía de naturaleza en diversos países, observando autores premiados en los concursos internacionales o consultando a las asociaciones similares en busca de fotógrafos destacados.

José B. Ruiz

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